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Sufrir un infarto agudo de miocardio (ataque cardíaco) es una de las primeras causas de mortalidad en los países desarrollados, ya que llevar un ritmo de vida estresante y unos malos hábitos en la alimentación aumenta el riesgo de padecerlo.

Un ataque al corazón es una obstrucción en las arterias coronarias, la cual provoca que la circulación de la sangre sea mucho más lenta y el oxígeno necesario para su funcionamiento no pueda ser recibido. De este modo, se produce una isquemia que desemboca en una angina de pecho. Si esta situación se agrava, es cuando se provoca una lesión del miocardio y, finalmente, se da el infarto.

Actuar con calma y rapidez
Un ataque cardíaco se puede producir cuando menos se espera, por lo que es vital saber reconocer sus indicios. Lo más habitual es notar un repentino dolor agudo en el pecho, el cual se extiende por todo el brazo izquierdo hasta llegar a la mandíbula. Además, también es bastante común apreciar una sudoración excesiva acompañada de mareos, náuseas, vómitos, ansiedad o problemas para respirar adecuadamente.

Cuando alguien está sufriendo un infarto, hay que facilitarle la recepción de oxígeno, por lo que abrir todas las ventanas o dejarle espacio suficiente en el exterior para que respire abiertamente es básico. También puede ayudar desabrocharle la ropa, con la intención de que no tenga el cuello oprimido, y colocarle en una posición semi-sentado con las rodillas flexionadas.

Sin embargo, si le está ocurriendo a uno mismo y se encuentra solo, puede ayudarle toser fuerte repetidamente, acompañando con respiraciones profundas. En este caso la tos facilitará la presión del órgano y hará circular la sangre, mientras que las respiraciones pueden ayudar a reconducir el oxígeno a los pulmones.

Lo importante ante una situación así es actuar con rapidez, pensando fríamente y sin perder la calma, además de llamar rápidamente a los servicios médicos para que asistan lo antes posible.

Evitar los excesos
Llevar una vida sana y seguir algunas pautas saludables es el mejor remedio para evitar una situación así. Es importante llevar una dieta alta en frutas, hortalizas frescas y fibra, pero baja en sal y grasas. De ese modo se evitarán problemas como el colesterol, la hipertensión y la obesidad. Además, también es recomendable practicar ejercicio habitualmente, dormir las horas de sueño recomendadas y evitar el consumo de tabaco, alcohol y las situaciones de estrés.

Más consejos sobre primeros auxilios y salud, los puedes encontrar en elblogsaludable

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