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Todos opinaremos que el tener un hijo superdotado no es algo frecuente, pero el que no sea frecuente no significa que no sea importante. Cómo sospecharlo y qué hacer cuando ya lo confirmamos, son las dos cuestiones principales. En este artículo vamos a daros pistas sobre cómo saber si tu hijo es superdotado, características para ser considerado superdotado y conocer un poco más sobre este regalo (y a la vez problema) para los padres.

Las opiniones de los expertos varían en cuanto a definir superdotación intelectual, lo que está claro es que los padres no tenemos la misión de definirlo, sí de sospecharlo y de poner los medios necesarios para ratificarlo e informarnos de cómo educar a un niño superdotado, por ello siempre que lo sospechemos deberíamos acudir a algún experto o centro especializado en superdotación, con el fin de que le evalúen y nos den su opinión profesional.

Pero, ¿cómo saber si mi hijo es superdotado? Es la pregunta clave que muchos padres se harán; según los distintos estudios se cifra en un 2,2 el porcentaje de niños con superdotación. Para establecer si el niño es superdotado se deben dar una
serie de requisitos:

• Debe ser menor de 18 años, es decir, aun debe estar en desarrollo.

• Debe tener un CI o equivalente igual o superior a 130, es decir, sensiblemente superior a la media.

• Debe ser despierto, creativo, rápido en el aprendizaje de las distintas materias, tener una motivación propia y fuerte por aprender, y claramente destacar en diferentes cuestiones con respecto a sus iguales.


Cómo saber si tu hijo es superdotado
• Con cierta frecuencia comienzan ya desde bebés a hacer cosas mucho más rápido que los demás, por ejemplo, a hablar, a seguir con la mirada, a andar o levantarse, pero no siempre tiene por que ocurrir.

• También es frecuente que aprendan a leer pronto, aunque recordad que cada niño es único, y las estadísticas no siempre se cumplen aunque ayuden.

• Suele sorprendernos la capacidad que tienen para memorizar todo tipo de cosas
o acontecimientos.

• También es evidente las enormes ganas que tienen de aprender, la cantidad de preguntas que nos hacen sobre todo tipo de cosas de lo más variado, aunque en ocasiones se pueden centrar en unas pocas que les llaman la atención en especial y profundizan sobre las mismas.

• Pueden tener una muy buena capacidad creativa.

• No son perfectos, al fin y al cabo son niños, además en ocasiones puede ocurrir que se produzca la asociación de la superdotación con trastornos de conducta, de atención, emocionales (depresión)… e incluso de aprendizaje. No tienen que aprenderlo todo a toda velocidad, puede ocurrir que un niño superdotado tenga problemas de lecto-escritura y si no se descubre y se corrige, retrase el desarrollo habitual de ese niño.

• Cuando son ya un poco más mayores, si aun no se ha descubierto su superdotación, también puede ser otra pista el hecho de que puedan tener un mal rendimiento escolar. Pueden aburrirse en su colegio, y eso puede hacer que “pasen”. No están motivados, al ser materias o conocimientos que ya dominan, que no suponen un reto para ellos, y que se les obliga a escuchar día tras día.

• En ocasiones también pueden ser muy tímidos y con un sentido del
ridículo importante.

• En muchas ocasiones “se hacen pasar” por más tontos de lo que son, con el fin de no destacar en su grupo de amigos o compañeros de clase, y no perder relaciones por el hecho de considerarlos “raros”.

• Aparentemente pueden ser distraídos, independientes, curiosos, observadores, con grandes capacidades de atención y memorización.

• Les suele gustar relacionarse con niños de mayor edad.

• Un mito que debe echarse por tierra es que “de padres superdotados, hijos superdotados”. No se cumple, si somos superdotados podemos tener hijos con una inteligencia media, y si no lo somos podemos tener un niño superdotado.

Via : ElBlogSaludable

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