Consejos para elegir lentes de contacto

Mantener nuestra vista en buen estado es imprescindible para lograr un buen desempeño en nuestra vida diaria. Leer, ya sea de lejos o de cerca, y manejar el automóvil son dos tareas que muchos llevamos a cabo de manera continua y no poder ver correctamente no sólo dificulta estas tareas sino que puede originar que no realicemos nuestras actividades de forma adecuada o incluso que podamos ocasionar algún accidente. Muchas personas no desean utilizar anteojos pero, por fortuna, existe la opción de utilizar lentes de contacto. También conocidos como lentillas, los hay en varias clases y sirven para corregir los mismos defectos visuales que los lentes normales, tales como el astigmatismo, la miopía y la vista cansada. Para poder elegir las lentillas que más nos convengan, vale la pena conocer un poco más sobre ellas y sus características. Ante todo, es importante realizar un examen de la vista antes de solicitar la hechura de unos lentes de contacto. De este modo sabremos cuál es la graduación que nos ayudará, ya que no contar con la adecuada puede ocasionar más molestias que beneficios, como dolores de cabeza y mareos, además de que habremos realizado un gasto innecesario. Lo primero que se debe considerar al adquirir unos lentes de contacto es la sensibilidad del ojo. Las lentillas rígidas son más molestas y el ojo tarda más tiempo en acostumbrarse a ellas, mientras que las blandas ofrecen más comodidad y quien las usa se adapta más fácilmente a ellas. También es importante tomar en cuenta el tipo de actividades que se realizan cotidianamente, ya que las lentillas blandas tienen una tendencia mucho menor a desprenderse que las rígidas. Esto es especialmente importante para las personas que practican alguna clase de deporte, ya que los lentes de contacto rígidos pueden perderse con facilidad. Por otra parte, hay que ser conscientes de que tan cuidadoso es uno mismo con sus objetos de uso personal. Esto lo mencionamos porque los lentes de contacto duros son más resistente y menos susceptibles a ensuciarse que los blandos. Éstos últimos deben limpiarse cada noche, y si bien es recomendable hacerlo con todas las lentillas, las rígidas no lo requieren con tanta frecuencia. Por último, hay que evaluar la capacidad económica. Existen lentillas desechables que no requieren limpieza y son muy cómodas, aunque deben cambiarse cada siete días. En este sentido, las lentillas rígidas son las más económicas, mientras que las blandas se encuentran en un paso intermedio de aquéllas dos.

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