Consejos para recuperarte después de un procedimiento quirúrgico obstétrico

Pasar por un legrado uterino es una experiencia que ninguna mujer quisiera pasar y una vez estando en esa circunstancia, nadie lo disfruta. En ocasiones el legrado uterino es parte de un proceso de aborto natural, es la parte del proceso en la que se previenen enfermedades e infecciones, en otros casos este procedimiento es utilizado como una manera segura de abortar sin el dolor de las pastillas abortivas. Sin embargo no necesariamente se utiliza en procesos abortivos, sino que en ocasiones hay mujeres que recurren al legrado uterino para controlar o regular sangrados uterinos anormales. Este procedimiento es relativamente sencillo ya que no necesita incisiones ni puntadas, lo que se necesita es que el útero se dilate para que por medio de la abertura pase la legra, un instrumento en forma de cuchara con bordes ligeramente afilados, esta forma es la que ayuda a que el contenido que se encuentra en el útero pueda salir sin dejar restos que puedan dar pie a una infección que ponga en riesgo la vida de las madres. A pesar de que no es un procedimiento que necesite tanta atención como uno quirúrgico, sí hay ciertas recomendaciones que se recomienda seguir al pie de la letra después de un legrado uterino. La primera de las precauciones que debemos tomar es la de evitar realizar actividades físicas agotadoras o bruscas, de la mano con esto queda prohibido hacer cualquier tipo de ejercicio aunque sea clasificado como ejercicio de bajo impacto. El uso de tampones es una de las indicaciones más importantes que se debe seguir, aparte de que sería doloroso para la mujer que decidiera aplicarse un tampón, podría ocasionar un retroceso en la recuperación, causando infecciones o complicaciones de otro tipo. Las duchas vaginales y los baños de tina son otra de las acciones que debemos evitar para tener una buena y pronta recuperación de un legrado, esto es porque la humedad que una tina o una ducha vaginal aportan a nuestro cuerpo, puede entorpecer el proceso de recuperación. Es estrictamente necesario que se utilice el método anticonceptivo de la preferencia de la paciente; nunca se debe dejar sin tomar en cuenta este punto ya que es muy común que la ovulación se produzca en el período de las 2 a 6 semanas que toma la recuperación del ciclo menstrual. Después de la intervención, es normal sentir cólicos leves, ahora bien, si la intensidad de los cólicos es muy fuerte o la paciente presenta fiebre, es necesario acudir al médico.

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