Divorcios ocasionan que más gente busque departamentos unipersonales

Es cierto que la vida en pareja se entiende como una vida feliz; la pareja, el hijo y el perro conviviendo todos en armonía bajo un mismo techo. Pero ¿qué pasa cuando la situación de una familia no es así? Muchas parejas empiezan el recorrido juntas y pasan por muchas cosas juntos, pero el destino los lleva a tomar caminos separados en un momento de sus vidas, tras lo que viene el divorcio y la búsqueda de una vivienda unipersonal. Así es, el matrimonio no siempre triunfa y las parejas no viven felices hasta que la muerte los separe; un juez hace lo propio y los regresa a su previo estado de soltería. Obviamente tras haber tomado esta decisión, la ex pareja lo último que quiere es vivir en la misma casa que el otro –salvo uno que otro raro caso-, por lo que después del divorcio, viene la búsqueda de un nuevo departamento o casa. Según los cálculos del Infonavit, para el 2025 los hogares unipersonales serán muchos más en comparación con los hogares familiares, esto por la reciente tendencia de los jóvenes a vivir de una manera independiente y a salirse de las casas de sus padres más rápido que antes, lo que los lleva a tener que pensar en la renta departamento unipersonal que satisfaga sus necesidades. Sin embargo la realidad de las construcciones nacionales es muy distinta, ya que el gobierno federal prohíbe la construcción de viviendas unipersonales como tal, ya que según la Sedatu, la vivienda unipersonal debe medir como mínimo 60 metros cuadrados. Esto ocasiona que si las personas piensan en comprar un departamento, piensen en hacerlo con un roomate o en todo caso con su pareja sentimental, corriendo el riesgo de que en el futuro la separación los alcance y tengan que pensar por el otro lado, en la venta de departamento. Así es la realidad de nuestro país en donde las familias tradicionales ya no son el deseo de los jóvenes estudiantes o no estudiante; cada vez son menos los matrimonios registrados y por el contrario, los divorcios han ido en aumento con el paso de los años pasando de representar un 7.4 por ciento en el año 2000 a representar un 15 por ciento en el 2009, lo que da muchas claves a los vendedores y constructores de bienes inmuebles por lo menos en la ciudad.

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