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Aunque no queramos pensar en el último momento de nuestras vidas, sabemos que todos eventualmente llegaremos a ese día en el que nuestra existencia trascienda y es importante dejar a quienes se quedan a sufrir nuestra ausencia, todo en orden para evitar problemas futuros. Saber redactar nuestro testamento es algo que no solamente por curiosidad sino por responsabilidad y atención hacia los seres queridos debemos hacer. ¿Cómo podemos redactar nuestro propio testamento? Hay muchas maneras de hacer este documento, pero primero tenemos que estar seguros de cómo queremos que queden especificados los bienes en el mismo para no tener que corregir errores más adelante o cambiar puntos. 1. Existe un formato gratuito en internet para redactar testamentos, tenemos que entrar a la página del gobierno y fijarnos que la plantilla que descarguemos sea de nuestro estado ya que de otra manera no será válido. Debemos poner especial atención a los espacios en blanco para saber qué es específicamente lo que tenemos que poner en ellos y evitar las correcciones. 2. Para evitarnos la pena de que alguien quiera impugnar un testamento que escribimos (o alguien de nuestra familia) siempre debemos tener testigos que den fe de la legalidad de la redacción de nuestro documento, la cantidad de los mismos será dependiendo de la entidad en la que estemos redactando. Esto lo podemos preguntar en internet o en la biblioteca pública. 3. Cuando estemos redactando el testamento tenemos que nombrar a un ejecutor, que es quien se encargará de que el testamento se reparta exactamente como debe ser. En este caso se recomienda elegir a personas que no vayan a recibir nada de nuestra herencia para así evitar un conflicto de intereses. 4. En cualquier tipo de testamentos veremos dos categorías de donaciones o legados que son los específicos y el resto de nuestras pertenencias, es así que debemos tener muy presentes las cosas que queremos dejar a una persona en específico y las que queramos que sean solamente repartidas sin importar el orden. 5. Es muy importante imprimir y firmar el testamento, nosotros, el testigo, el ejecutor y un notario público que haga legal el papel, ya que si bien los testamentos que no tienen la firma y aprobación de un notario pueden llegar a ser válidos, es más sencillo que se los impugne por estas irregularidades. Si somos personas de poco dinero y con familia de confianza, no habrá mucho problema, pero si queremos dejar grandes sumas de dinero o propiedades muy valiosas, lo mejor es irse a la segura.

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