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Cualquier enfermedad infantil es terrible en el aspecto de que interrumpe sus actividades y desarrollo físico y emocional, lo que a los padres nunca les gusta tener que presenciar. Una de las enfermedades que se ha detectado cada vez más entre los niños es la epilepsia; no que más niños la sufran, sino que cada vez más niños pueden ser diagnosticados a tiempo para controlarla con medicamentos. La epilepsia es una enfermedad que antes de estar catalogada como tal, se consideraba algo demoníaco que solamente afectaba a algunos cuantos marcados por el mal; gracias a la ciencia que poco a poco fue indagando, hoy se sabe que es una enfermedad que afecta al sistema neurológico de la persona, provocando errores en la comunicación neuronal, que ocasionan las convulsiones características de la epilepsia. En niños y adolescentes, generalmente la epilepsia es ocasionada por: - Problemas en el desarrollo cerebral durante el embarazo - Tumores cerebrales que impiden la correcta circulación - Traumatismos craneoencefálicos - Meningitis o encefalitis - Falta de oxígeno durante o después del parto - Factor genético A pesar de que no es muy fácil detectar la causa de los ataques epilépticos, se pueden tratar con medicamentos que ayudarán al paciente a llevar una vida más tranquila sin los riesgos que algunos tipos de convulsiones conllevan. Para ahondar en este tema, hablemos un poco de los dos tipos de crisis epilépticas que existen: 1- Crisis epilépticas generalizadas: este tipo de epilepsia abarca todo el cerebro y empieza de una manera simultánea, ocasionando la pérdida de conocimiento en la persona que la sufren, por lo que es muy importante siempre estar en acompañamiento con el paciente. Este tipo de crisis vienen acompañadas de otros pequeños síntomas que podemos identificar como crisis de ausencia, crisis mioclónica, crisis tónica, crisis atónica, crisis tónico clónicas y espasmos. 2- Crisis epilépticas focales. Estas son las crisis que empiezan en ciertas partes del cerebro; dependiendo del lugar en donde empiecen vendrán acompañadas de otros síntomas o crisis, de esta manera se les puede identificar y catalogar. En ocasiones estas crisis vienen acompañadas de pérdida del conocimiento. La mayor parte de las crisis epilépticas que se diagnostican en la infancia son del tipo focal; esto solo podrá ser determinado por el neurólogo del niño o adolescente y posteriormente iniciar con alguno de los tratamientos para la epilepsia que hoy en día están disponibles. Hay que mantener a nuestros hijos bajo observación para poder determinar si su comportamiento es anormal.

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