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Quienes vivimos en zonas altamente urbanizadas, sabemos lo que es tener que enfrentarnos día a día con la contaminación sonora extrema. Claxon, frenones, sirenas de ambulancias y patrullas, construcciones, gritos, música entre otros muchos sonidos que tal vez ya no notamos por la costumbre, son parte de la contaminación sonora. Sin embargo no porque no podamos verla no significa que no afecte, en realidad el oído es mucho más sensible de lo que pensamos y esta contaminación puede hacerle mucho daño. Pensemos en lo útil que es el oído en nuestra vida diaria y la poca importancia que le otorgamos, pues nos exponemos demasiado a situaciones que poco a poco lo desgastan. Hoy en día es tanta la contaminación sonora en las ciudades, que se ha convertido en un problema de salud pública, pues cada vez más personas padecen las terribles consecuencias de este peligro disfrazado. Para que un sonido pueda llegar a lastimar a nuestro oído, debe tener entre 110 y 130 decibelios de potencia, que es el que encontramos en un avión al despegar o en una discoteca. Los sonidos citadinos que más nos ponen en riesgo son las calles con mucho tráfico, el ruido de una podadora y el ruido de un martillo mecánico tan populares en la ciudad. Para evitarlo podemos recurrir a los diferentes tipos de materiales acusticos como pueden ser: los tapones de oído que están hechos de diferentes materiales dependiendo de la intensidad del ruido que busquemos bloquear, esto es cuando vamos caminando por la calle. Cuando estemos en nuestra casa podemos utilizar el aislamiento acústico de puertas y ventanas, ahora que si queremos algo un poco más efectivo, podemos darle un tratamiento especial para que nuestras paredes sean rellenadas con esponja acustica y aíslen los sonidos, dejándolos en un solo cuarto. En los conciertos, si bien es cierto que se va a disfrutar de la música en vivo, también se recomienda que se lleve una protección como los tapones que usan los técnicos de sonido, o los audífonos que utilizan los bateristas, que reducen el nivel de decibelios que llegan a nuestro tímpano. Si se encuentra en contacto frecuente con una fuente de sonido muy fuerte, se recomienda que tome descansos y se aleje de ella, esto no solamente protegerá sus tímpanos, sino que lo ayudará a deshacerse del estrés que un ruido fuerte y contínuo puede ocasionar.

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