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Muy pocas personas lo saben, pero en muchas ocasiones la alta incidencia de enfermedades respiratorias, irritación de ojos e incluso agotamiento va más allá del estrés, pues algunos de los materiales que se utilizan para la construcción de edificios habitacionales, académicos e incluso hospitalarios pueden estar contaminando el aire. Un elemento constantemente utilizado en las construcciones para incrementar la blancura de las paredes es el bioxido de titanio, que puede ser la razón de algunos de los Síntomas del Edificio Enfermo. Otro elemento comúnmente encontrado en las construcciones llamadas “enfermas” es el nitrato de sodio, que puede provocar tos y dificultad respiratoria y facilita la combustión de otras sustancias en contacto con el mismo, si embargo se conoce poco sobre los elementos de construcción que conforman las instalaciones en las que trabajamos e incluso en las que vivimos, exponiéndonos ciegamente a daños irreversibles para la salud. El SEE es una serie de sintomatologías que suelen presentarse en los residentes de ciertos edificios que revelan el estado tanto de los gases refrigerantes utilizados en el aire acondicionado del mismo y en la estructura; a través de la observación de las personas que conviven dentro de un edificio se puede saber la naturaleza del mismo. La sintomatología de SEE incluye: náuseas, vómitos, mareos, vértigos y ojos, nariz y garganta irritados constantemente, aunque también suele observarse una elevada incidencia de resfriados e infecciones respiratorias. Antes se pensaba que solamente los edificios con aire acondicionado podían representar un riesgo para la salud respiratoria de los habitantes, pero el análisis detenido de los materiales de construcción llevó a descubrir nuevas maneras de poner la salud en riesgo. La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha establecido dos tipos de edificios enfermos: los edificios temporalmente enfermos, que son aquellos en los que sus habitantes presentan sintomatología temporal alcanzando la recuperación sin falta de reubicación o medicamentos y están los edificios permanentemente enfermos, que son aquellos en los que la sintomatología de los habitantes dura años sin desaparecer incluso después de tomar medidas en el asunto. Investigadores del Instituto de Ciencias de la Construcción Eduardo Torroja se han dado a la tarea de crear soluciones para los edificios enfermos que pueden ser aplicadas tanto a edificios ya construidos como a los que vienen. Para los ya edificados, se propone una cubierta que elimine los riesgos o nuevos espacios de ventilación sin agentes contaminantes; para los edificios venideros se planean nuevos materiales que tengan la capacidad de auto limpiarse y eliminar los elementos de riesgo para la salud.

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