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De nuestros 5 sentidos, el olfato es el que tiene una memoria superior, almacenando el 35% frente al 8% de la memoria visual; este hallazgo ha renovado la forma de hacer marketing para pasar de las estrategias visuales y auditivas al marketing olfativo, para el que se requiere la creación de odotipo único y personalizado para cada negocio, con el que los clientes puedan reconocer y sentirse identificados con una marca.

La base del marketing sensorial es brindar una experiencia que podemos percibir a través de los sentidos, siendo el olfato el más importante pues se ha comprobado que el cerebro humano recuerda más los aromas que las imágenes o sonidos. Un aroma puede remontarnos a diferentes etapas de nuestras vidas, hacernos evocar personas o sentimientos e incluso cambiar nuestro estado de ánimo, por lo que los expertos del marketing olfativo han sabido desarrollar fragancias para diferentes productos y servicios, consiguiendo que sus clientes se sientan a gusto, relajados, que tengan apetito o ganas de comprar.

A pesar de que el marketing olfativo no es nuevo, su uso ha comenzado a expandirse debido a toda la evidencia científica que lo respalda. Al encontrarnos saturados de información por todos los medios publicitarios como anuncios en televisión, radio, Internet, incluso las redes sociales, donde entramos para divertirnos y relajarnos, nos saturan con mensajes publicitarios, tratando de vender productos y servicios; en las calles nos bombardean los anuncios, bocinas donde estruendosas voces nos invitan a conocer productos o servicios, dando como resultado que la sobre-estimulación nos deje embotados y nos bloqueemos automáticamente para no hacer caso de la publicidad.

Por su parte, el marketing olfativo es sutil, enfocado a brindar una experiencia positiva, atrayendo al consumidor al establecimiento de forma inconsciente. Para esto se requiere del odotipo, un logotipo olfativo de la marca que puede tener diferentes objetivos: 
  • Generar tranquilidad o relajación en consultorios médicos, dentales o spas.
  • Provocar apetito para invitar a visitar un establecimiento como cafetería, restaurante, centro comercial o incluso parque de diversiones. Esto nos recuerda a la estrategia de Disney de esparcir olor a palomitas para inducir el apetito  
  • Fidelizar a nuestros clientes y motivarlos a regresar o a permanecer más tiempo en nuestro negocio.
La experiencia positiva de relajación no sólo tiene impacto en el cliente, el trabajador también se ve beneficiado, ya que los olores suelen crear un ambiente más agradable, relajado y crear fidelidad tanto en empleados como en clientes.

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