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Cuando pensamos en elegir la ropa de trabajo, no sólo los uniformes como playeras polo son importantes y necesarias; implementar el calzado adecuado es vital para proteger los dedos y la planta de los pies contra los riesgos como caídas de objetos, golpes, aplastamientos, resbalones, fracturas, pinchazos, entre otros, para los cuales hay que tomar en cuenta algunos criterios de elección, uso y mantenimiento del calzado de seguridad.

Antes de lanzarnos a elegir el calzado más conocido, como las botas impermeables para jardinero, hay que analizar los riesgos de cada empleado, tomando al calzado como un equipo de protección individual, dependiendo del área de trabajo. El análisis de riesgos debe ser riguroso, haciendo hincapié en el peso aproximado del trabajador, las posibilidades de impactos en caída libre, caídas de objetos, pisos resbalosos, temperatura y humedad del puesto de trabajo, si el ambiente es corrosivo, si existe la presencia de químicos corrosivos y todos aquellos factores que puedan representar un riesgo.
Después de definir el tipo de protección necesaria para los pies de los trabajadores, es importante buscar el tipo de calzado a adquirir, entre los que podemos encontrar:

  • Calzado de seguridad, clase I: Resistente a la caída de objetos con energía máxima de impacto de 20 Kg, al aplastamiento de la puntera, al plegado y a la corrosión, en caso de que la puntera de seguridad sea metálica.
  • Calzado de seguridad, clase II: Resistente a la perforación de la plantilla de seguridad, al plegado y a la corrosión, en el caso de que la plantilla de seguridad sea metálica. 
  • Calzado de seguridad, clase III: Resiste a la caída de objetos con energía máxima de impacto de 20 Kg, al aplastamiento de la puntera, al plegado, a la perforación de la plantilla de seguridad y a la corrosión en caso que la puntera y/o plantilla fueran metálicas.

Además de estas cualidades, es importante tomar en cuenta las características individuales del trabajador para elegir mejor el calzado; las dimensiones del pie, la transpiración, entre otras; se recomienda que el calzado de seguridad sea lo suficientemente cómodo para adaptarse al pie del trabajador, quien suele pasar mucho tiempo parado y realizar maniobras, por lo que requiere un calzado cómodo, que se adapte a la forma de su pie, que sea impermeable, flexible, que le mantenga libre de sudor y de cuerpos extraños, que sea ligero y esté libre de puntos o costuras que puedan causar molestias en el pie, con suelas antiderrapantes y cuente con cualidades higiénicas.
Se recomienda que el trabajador conozca muy bien los riesgos en su lugar de trabajo y las características de su calzado y uniformes de seguridad para que dé el mantenimiento y uso adecuado para una mayor vida operativa y protección en su lugar de trabajo. Se recomienda revisar el calzado antes de usarlo y reemplazarlo de inmediato en caso de:  
  • Rotura o deformación de la puntera o plantilla.
  • Roturas de cualquier componente del calzado.
  • Grietas o alteraciones de montaje.
  • Deformaciones permanentes que impidan una correcta adaptación al pie.
  • Aumento considerable de peso.
  • Daños al calzado como consecuencia de un accidente.

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