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Así que hemos decidido realizarnos una cirugía para disminuir el tamaño y la forma de nuestro abdomen, por lo que requerimos una serie de cuidados especiales, tanto para mantener los resultados de la abdominoplastia o lipectomia como para evitar lesiones o la formación de coágulos sanguíneos y una cicatrización retardada o complicada.

La recuperación para una cirugia plastica del abdomen depende en gran medida del estado físico de la persona antes de la operación, pues practicar ejercicio y alimentarse adecuadamente puede ayudarnos a reducir la inflamación y prevenir complicaciones, por lo que la actividad física y la dieta son importantes antes y después de la intervención.
Una vez que salimos del hospital, comienza la recuperación en el hogar, para lo que debemos:

  •  Cubrir la zona con una faja compresiva que proteja la zona de golpes y roces y ayude a reducir la inflamación. Esta faja deberá utilizarse las 24 horas del día, durante cuatro semanas aproximadamente, solo retirándola para las curaciones, duchas y masajes postoperatorios. Posteriormente, el uso de esta prenda se limitará a quienes que se sientan cómodos con ella, utilizándola intermitentemente en el día.
  •   Durante el tiempo que se use la faja hay que hidratar la zona con cremas o aceites apropiados. De esta manera, la piel no se resecará.
  •   Ya que es frecuente sentir tensión abdominal cuando estamos con la espalda totalmente recta durante los primeros días, podemos adoptar posturas semi-acostadas para dormir e incluso para sentarnos.
  •   Hay que comer ligero varias veces al día en pequeñas cantidades para evitar la tensión en el abdomen.
  •  Se recomienda realizar ejercicios suaves, que no requieran esfuerzo una vez que pasemos las primeras semanas. Por ejemplo, caminar.
  •    Se debe evitar fumar antes, durante, y después de la cirugía, pues el tabaco dificulta la oxigenación y la llegada de nutrientes a la piel de la zona operada ralentizando la regeneración del tejido y la cicatrización.
  •   Durante el postoperatorio se recomiendan los masajes de drenaje linfáticos, de espalda y cuello.
  •   Se puede incorporar al trabajo desde el momento en que se retira el drenaje, que puede ser después de los primeros 7 días tras la operación, siempre y cuando no se requiera de actividades físicas intensas.
  • Es importante saber que la circulación sanguínea de la zona perada se resiente, por lo que es probable que perdamos sensibilidad de manera temporal. Transcurridos unos meses, la sensibilidad se recuperará.
Cada cirujano le dará las recomendaciones necesarias para una recuperación saludable y una reintegración a su trabajo sin riesgos de complicaciones.

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