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Existen enfermedades que sólo se presentan en las mujeres y aunque algunas pueden ser muy evidentes por los síntomas que presentan, lo cierto es que también hay otras que no tienen una sintomatología clara y muchas mujeres pueden vivir con ellas sin saber que la tienen, en ocasiones porque no presentan ninguna señal que les haga sospechar o porque atribuyen los síntomas a otro tipo de afectaciones. Entre estas enfermedades se encuentran los quistes y la endometriosis, dos males silenciosos.

La endometriosis es un padecimiento crónico que consiste en la aparición y crecimiento de tejido endometrial (tejido que recubre el interior del útero) fuera de la cavidad uterina. Este crecimiento anormal ocurre sobre todo en la cavidad pélvica y es más común que aparezca en los ovarios, detrás del útero, en las trompas de Falopio, en los ligamentos uterinos, en la vejiga urinaria o en el intestino.

Los principales síntomas de este trastorno son: dolor pélvico, sobre todo durante la menstruación, dolor durante las relaciones sexuales, sangrado premenstrual o entre periodos, periodos menstruales muy fuertes, sangrado en heces u orina, náuseas y dolor lumbar, intestinal o de pierna.

El tratamiento para endometriosis dependerá de que tan avanzada esté la enfermedad y de factores como el estado de salud de la mujer y sus planes sobre la reproducción. El tratamiento puede ir desde terapias hormonales hasta la intervención quirúrgica.

Los quistes ováricos son sacos llenos de líquido que se forman en los ovarios y pueden obstaculizar el proceso normal de ovulación. Los principales síntomas son: dolor durante la defecación, dolor pélvico durante el período menstrual, dolor con las relaciones sexuales, dolor pélvico constante y sordo, náuseas y vómitos.

El tratamiento para quistes ováricos es muy variado, ya que la mayoría de los quites conocidos como funcionales desaparecen por si solas entre las 8 y 12 semanas de su aparición. En caso de que haya presencia de quistes frecuentes entonces se puede someter a un tratamiento con píldoras anticonceptivas, ya que estos medicamentos pueden reducir el riesgo de nuevos quistes ováricos, sin embargo,  estas píldoras no disminuyen el tamaño de los quistes existentes. El problema con este tratamiento es que interfiere con la fertilidad de la mujer.


En caso de que el médico lo recomiende se puede someter a una cirugía para extirpar el quiste, esto dependerá de lo que determine el ginecólogo de acuerdo al estado de salud de la mujer. 

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